No tener a quién colgarle la noche
de cada una de sus pestañas
a quién contarle historias dislocadas
que parezcan sueños
a quién medirle el reposo
en puñados de exhalaciones…
No tener a quién colgarle la vida
como un collar de amaneceres
a quién vestir, pues no hay remedio,
con prendas de luz y de corolas
a quién acompañar en la aventura
con pasos paralelos, cercanos y distantes
No tener a quién mostrarle el horizonte
que acuna al espejismo de la vida
a quién llenar de carnes y de cantos
nomás porque se puede
a quién llevar hasta la orilla
y desde ahí volver hasta el principio…
… para eso camino los pasos disolutos
con los que día a día trazo mi destino.
viernes, 31 de julio de 2009
sábado, 11 de julio de 2009
Poema 20, revisitado
Aquellos tristes astros que ateridos
sobre el poema veinte tiritaban
temblando apenas sobre amores idos
y de distancia azules se pintaban,
no sé si esa otra noche eran los mismos
que al ver tus ojos - los ojos que anhelaban
verse en los míos eternos peregrinos-
de tanto amor y ausencia se embriagaban.
¿Serán acaso los mismos que esta noche
indiferentes voltean hacia otro lado
y a otros amantes le dan sus atenciones?
¿O acaso lloran al ver aquel derroche
de amor y humores quedar desperdiciado,
con su pasión, sus sueños e ilusiones?
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