Aquellos tristes astros que ateridos
sobre el poema veinte tiritaban
temblando apenas sobre amores idos
y de distancia azules se pintaban,
no sé si esa otra noche eran los mismos
que al ver tus ojos - los ojos que anhelaban
verse en los míos eternos peregrinos-
de tanto amor y ausencia se embriagaban.
¿Serán acaso los mismos que esta noche
indiferentes voltean hacia otro lado
y a otros amantes le dan sus atenciones?
¿O acaso lloran al ver aquel derroche
de amor y humores quedar desperdiciado,
con su pasión, sus sueños e ilusiones?
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