No tener a quién colgarle la noche
de cada una de sus pestañas
a quién contarle historias dislocadas
que parezcan sueños
a quién medirle el reposo
en puñados de exhalaciones…
No tener a quién colgarle la vida
como un collar de amaneceres
a quién vestir, pues no hay remedio,
con prendas de luz y de corolas
a quién acompañar en la aventura
con pasos paralelos, cercanos y distantes
No tener a quién mostrarle el horizonte
que acuna al espejismo de la vida
a quién llenar de carnes y de cantos
nomás porque se puede
a quién llevar hasta la orilla
y desde ahí volver hasta el principio…
… para eso camino los pasos disolutos
con los que día a día trazo mi destino.
viernes, 31 de julio de 2009
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